Una leyenda del Death Metal en Chile aparece entre las voces que Leonor Dinamarca invoca cada semana en su ritual Tredecim Versus.
Hoy Pollo y Watiu hablan en esta mesa de conjuros. Leonor se enfoca en la historia de Death Yell y como afrontan esta nueva etapa.
- Después de una historia tan única y trascendental, ¿Qué significa Death Yell para ustedes hoy? ¿Es un legado, una banda activa o la manifestación de una energía que se negó a morir?
Pollo: Hola Leonor. Claramente no es una u otra sino todo lo contrario jejeje. La respuesta depende bastante de quien cuente la historia y desde donde se mire. Probablemente tiene un poco de todo lo que indicas. Para mí, Death Yell comenzó siendo sólo una instancia de entretención e intercambio, un grupo de amigos con una pasión e intereses comunes; luego comenzó a evolucionar naturalmente, para llegar a convertirse en un canal o motor de descarga de emociones, ideas... y también rabia, pura energía visceral…
Hoy sigue siendo esa energía que nunca se apagó. Es objetivamente un legado, claro, porque sabemos lo que dejamos marcado (sin buscarlo) en la historia del underground y del metal, pero también es hoy una banda activa: seguimos creando y tocando, no con la misma frecuencia pero si con la misma pasión y brutalidad de antes, aunque a la vez con más experiencia y madurez.
- Volvamos a 1987-1988. Chile vivía los últimos años de la dictadura. ¿Cómo fue gestar una música tan violenta y oscura en ese ambiente de represión? ¿Era su música una reacción directa a ese entorno o una canalización de una oscuridad más personal y universal?
Pollo: Era un tiempo complejo y raro a la vez, opresivo y con poderes muy marcados, especialmente el militar y el religioso. Todo estaba limitado y muy controlado, lo que naturalmente nos empujaba a buscar escapes, pero no en forma consciente, el resultado fue muy natural.
Nuestra música no era una reacción política o anti institucional; venía de la rabia en su forma más simple. La violencia y la oscuridad eran parte de nosotros, como individuos y por ende cada uno la vivió en forma diferente y única. La banda probablemente era una de las tantas formas de procesar y canalizar lo que nos pasaba estando inmersos en ese ambiente y contexto; sin embargo no era protesta explícita, pero probablemente sí un espejo de un mundo hostil, realidad mezclada con nuestros propios demonios internos.
- Su demo "Vengeance from Darkness" es, sin exagerar, uno de los pilares del metal sudamericano. ¿Qué recuerdan de la grabación de esa cinta? ¿Tenían conciencia en ese momento del impacto que tendría y de que estaban creando un sonido seminal?
Pollo: Obviamente que no, jamás pensamos en el impacto que tendría, ni menos nos propusimos ser pilares de nada. Éramos jóvenes en nuestros 17-19, que solo queríamos tocar lo más fuerte posible, lo más rápido posible, sin filtros, sin encasillarnos, solo era energía cruda y brutal.
La grabación fue bastante rápida, con recursos muy limitados, pero con muchas ganas de dejar todo en la cinta. “Vengeance from Darkness “ son dos demos en realidad; con tres temas grabados en una primera instancia con el presupuesto que teníamos y luego otros dos grabados gracias a un amigo que nos regaló algunas horas de estudio para su proyecto de título… 5 temas en total, que luego editamos en forma conjunta.
Nunca intuimos que llegaría tan lejos o que se transformaría en algo seminal; simplemente estábamos haciendo lo que sentíamos, y el tiempo le dio su lugar en forma natural. Para nosotros fue una tremenda sorpresa descubrir que después de tantos años, el demo había llegado a ese sitial “de culto”.
- Durante casi 20 años, Death Yell existió solo como una leyenda, un nombre susurrado en el underground. ¿Cómo vivieron el crecimiento de su estatus de culto durante esa larga pausa?
Pollo: Fue extraño, ver que algo que dejamos dormido tanto tiempo, prácticamente olvidado, siguió creciendo. Nosotros no éramos para nada conscientes de lo que habíamos hecho, nunca imaginamos que fuera a vivir tanto en la memoria del underground.
Cuando nos dimos cuenta, muchos años después, fue por un lado gratificante, pero a la vez inquietante. Eso de ser “de culto” nunca nos ha acomodado, nos pone en una posición de responsabilidad que nunca buscamos, nunca pedimos ni quisimos tener.
Tal vez un recordatorio de que la música y las ideas trascienden, especialmente cuando se hace en forma honesta, sin máscaras, sin seguir modas.
- Al volver a ensayar juntos después de tanto tiempo, ¿Qué fue lo más difícil de recuperar? ¿La química musical, la brutalidad de la ejecución o el estado mental necesario para interpretar estas canciones?
Pollo: Creo que la química se recuperó rápido, porque todos seguíamos siendo amigos, llenos de anécdotas en común y propias que se fueron entretejiendo, en cierto modo al juntarnos se volvió a dar esa química en forma natural. La brutalidad y la precisión requirieron de tiempo…
Necesitábamos descolgarnos de nuestras vidas “normales” luego de tantos años y reconectarnos con los jóvenes rebeldes, llenos de energía, rabia y sin filtro que alguna vez fuimos; sobre todo, recuperar la mentalidad de tocar como si no hubiera límites, de meterse en cada riff y cada golpe con la intensidad de antes, sin encasillarnos, sin esquemas... sin querer sonar pulcro; sin que nos importara si alguien más le gustaría, eso me parece fue lo más desafiante.
No era solo tocar las mismas notas, era volver a vivir la música como un ritual…
- Finalmente, en 2017, casi 30 años después de su formación, lanzan su primer LP, "Descent into Hell". ¿Qué sintieron al tener por fin en sus manos el álbum debut que el destino les negó en los 90? ¿Fue un acto de justicia poética?
Pollo: Me atrevería a decir que no lo vimos como un cierre de etapa o un acto de justicia, diría que fue más bien un reinicio para todos nosotros… un despertar o renacer luego de tanto tiempo.
En lo personal, esa sensación de ver un album debut o de justicia me ocurrió más con la reedición del demo junto con otras rarezas en el LP doble “Morbid Rites” del 2007 (NWN!). Eso si nos recordó todo lo que pasó en los pocos años que existió Death Yell, las anécdotas, las historias, todo lo que superamos… creo que eso nos hizo pensar que aún podía existir la banda.
Creo que ese fue el punto de quiebre, que encendió la llama que creíamos apagada. No nos reunimos sin embargo hasta varios años después, nos tomó 5 años más decidirnos a tocar juntos y trabajar en nuevos temas, que es lo que sería el split “Back from the Depths” con Atomic Aggressor el 2012 y desde ahí hasta el LP “Descent into Hell”

- El nuevo álbum se titula Demons of Lust y aborda temas como clérigos corruptos, rituales oscuros y blasfemia. ¿Qué los motivó a elegir ese hilo temático tan explícito y fuerte para este trabajo?
Pollo: La verdad es que no es un tema que nos sea ajeno o forzado; en nuestras letras siempre ha estado el cuestionamiento a la religión, la blasfemia, la dualidad entre la fe y lo carnal, lo sagrado y lo profano… el bien y el mal finalmente. Al origen fue Galleta quien llegó con la idea de base a un ensayo; estábamos trabajando en algunos riffs hacía ya un tiempo y nos comentó que había leído el libro Sodoma de Fréderic Martel... luego de varias conversaciones al respecto de esa temática más varias otras relacionadas, acordamos con que el disco fuera más conceptual. Así nació “Demons of Lust”; la primera letra fue ´”The Parish”, luego “Predatory Preacher”… y así se fueron siguiendo hasta completar el LP. La verdad fue bastante fácil meternos en ese concepto y conjugar la lírica con la música, a todos nos hizo sentido y de un modo u otro hemos estado rodeados de historias oscuras y retorcidas de la iglesia y de sus líderes; que al final son diferentes formas de violencia: abusos, hipocresía, engaños y corrupción.
- Ustedes han tocado muchos temas sobre oscuridad, lujuria, venganza, … pero ¿qué les gustaría que los oyentes sientan o piensen después de escuchar “Demons of Lust”? ¿Cuál es el desafío que les plantean como banda a su público?
Pollo: “Demons of Lust” es un paso más en lo que siempre hemos expresado: un sonido crudo, agresivo y sin compromisos; lo mismo pasa con nuestras líricas; esta vez la oscuridad se centra en los demonios internos, los deseos ocultos y la corrupción de lo que debería ser sagrado. Es brutal, pero también muy consciente: cada canción es un golpe que refleja nuestras propias obsesiones, frustraciones y la violencia que seguimos percibiendo en el mundo.
No queremos plantear ningún desafío, solo presentarnos tal como somos, insisto, sin caretas… en la forma más pura y cruda del metal extremo que nos gusta… y que también entendemos le gusta a nuestros seguidores.
Watiu: yo tampoco creo que se trate de algo así como un desafío, yo creo que en el caso de nuestro estilo de música, más allá -o más acá- del mensaje de los lyrics, es crear/entregar una atmosfera que rime en cierta forma con el mensaje. Creo que eso fue un desafío para nosotros, quisimos armar algo conceptual y el disco cuando lo escuchen completo, creo que no quedará duda de que es UN álbum, no son solo varios temas uno tras otro.
Tocando en vivo por ejemplo, lo que quiero -mi desafío personal- es pasarlo bien y que principalmente la gente lo pase bien…entregar energía, que sea un ritual entretenido de escuchar, de vacilar, de cabecear, de recordar. Creo que eso también es parte de lo que originó como “legado”. DY es una banda entretenida en vivo, ese es como un desafío oculto podría ser… pero en vivo…
- Las letras de Demons of Lust suenan casi ritualísticas. ¿Partieron desde los riffs o desde los conceptos líricos? ¿Cómo se dio esa conexión entre palabra y música? ¿Qué canción del disco fue la más desafiante de grabar, ya sea por su complejidad técnica o por la intensidad emocional que requería?
Pollo: Por la forma que tenemos de componer siempre hemos partido por los riffs, nos es más natural. Normalmente una primera base la trae alguno de nosotros, a la que se van sumando los demás con ideas que van complementando el tema. Las letras se van construyendo sobre esta base rítmica; si la lírica lo requiere volvemos a armar o desarmar algun tema, en términos de repeticiones o ejecución.
Respecto a la grabación; creo que esta fue bastante más intensa que en el disco anterior, fue menos metódica, menos estructurada, menos planeada, más suelta y sin duda mucho más emocional. Con “Descent into Hell” estaba la emoción y la auto-presión de publicar algo que habíamos esperado décadas, eso mismo tal vez hizo que fuera un disco más contenido... que fuera brutal pero que sonara bien, pero no tan moderno y conservara la crudeza, etc..
Ahora, con “Demons of Lust”, todo fluyó de manera más natural: nos centramos en capturar nuestras ideas, manteniendo brutalidad y la energía de siempre, sin pensar en expectativas externas. Fue un proceso más libre, más concentrado en lo que Death Yell es hoy, sin concesiones y sin auto exigencias predefinidas.
El desafío al momento de grabar en esta oportunidad fue influido por razones externas y personales de algunos de nosotros, ya que en el periodo en que entramos al estudio a varios nos golpearon otros temas, emocionales, físicos, que sin duda impactaron al momento de agarrar el instrumento y ejecutar.
Complejidad técnica no tuvimos, los temas ya llevaban bastante tiempo afiatándose, por lo que esa parte salió bastante natural. Respecto al sonido tampoco nos costó mucho lograr lo que queríamos. Por mi parte quería un sonido que fuera directo, que golpeara y no dejara espacio a medias tintas. Cada riff, cada golpe de batería y cada grito debían tener fuerza propia, pero sin perder la densidad que caracteriza a Death Yell. La verdad es que ya en el estudio nosotros nos relajamos y solo ejecutamos los temas tal cual eran. Fueron más bien Claudio (Salinas) y Zapallo (Pinto) quienes trabajaron de manera intensa, dándose el tiempo necesario para que cada detalle se sintiera brutal pero claro, capturando la esencia de la banda en vivo con toda su violencia controlada.
Watiu: yo en esta pregunta quisiera darle todo el valor a Galleta en cuanto al fraseo, los gritos, la forma de vocalizar, es un maestro en eso… en cuanto a la Intensidad emocional… sí, pero no en cuanto a interpretar los temas y grabarlos, para mí en lo particular este disco tiene y tendrá un significado muy especial, nos costó harto sacarlo, pero como he dicho en otras entrevistas, para mí, es lo mejor que ha hecho DY en su historia.
- Más allá del metal, ¿Qué otras fuentes de inspiración (libros, cine, filosofía) nutren la oscuridad y la agresividad de Death Yell?
Pollo: Para mí, parte de mi inspiración viene del arte… me gusta el barroco, el surrealismo, impresionismo y el expresionismo; especialmente aquellas formas de arte que cuestionan o cuestionaron en su momento lo establecido o lo académico. Watiu y Galleta son más lectores; compartimos nuestro gusto por todo lo que explore la oscuridad y la contradicción, el cine de terror siempre está presente tambien.
Sin embargo, lo que alimenta la visión que tenemos es la vida misma: un mundo crudo, lleno de sombras, de hipocresía, de caretas, donde la brutalidad se respira y la oscuridad te corroe. Nuestras letras están más en los diarios (las noticias diarias) que en la filosofía profunda.
Watiu: sí, me sumo a esto último que señala Pollo. Los “Demons of Lust” de la vida real nos alimentan tanto para crear letras, por ejemplo…es difícil pasar de largo…
La vida en sí misma es una inspiración como tragicómica, despliegues que te dejan perplejo incluso a nuestra edad…donde uno cree que es difícil sorprenderse. Particularmente, me alimento de algo de filosofía, ciencia, música clásica, y claro todo tiene su impronta en la forma de componer, tener ideas musicales, incorporar algún concepto en alguna letra, etc.
- Su influencia en generaciones de bandas chilenas y sudamericanas es innegable. ¿Cómo se sienten al ver a músicos jóvenes citando a Death Yell como una inspiración fundamental? ¿Sienten el peso de ese legado?
Pollo: Es un sentimiento raro. Por un lado, algo de orgullo, porque ves que lo que hiciste sigue vivo y sigue impactando. Por otro, responsabilidad: sabes que tu música marcó un camino y que cada nueva banda que sigue tu ejemplo tiene ojos puestos en ti, incluso en lo que hagas hacia a delante, siempre estarán además comparando con lo que hiciste en el pasado.
No es presión negativa, pero sí un recordatorio de que lo que haces tiene peso, incluso décadas después. Pero tampoco nos lo creemos mucho, somos muy cercanos y nos pone contentos poder compartir “experiencias de ancianos” con las nuevas generaciones. A la vez esto es mutuo, nosotros hemos aprendido también de la sangre joven, hemos compartido escenario con varios músicos jóvenes, que nos hacen conectarnos con el medio actual… y no quedarnos pegados en los 80-90.
Watiu: la verdad…peso, así como un peso enorme, una presión, yo particularmente no siento…no me siento como en necesidad de “no defraudar” por ejemplo, con un disco nuevo. No me siento presionado a no cambiar o a seguir haciendo lo mismo de hace 30 años porque “ese es tu estilo”. Siempre hemos dicho que no queremos grabar el mismo disco 10 veces…mismo sonido, mismas ideas…
- ¿Qué busca transmitir un show de Death Yell en vivo hoy en día? ¿Es una celebración de su historia, una descarga de violencia sónica o un ritual para conectar con su público más leal?
Pollo: Ya veo te gustan estas preguntas que tienen las respuestas incorporadas JAJA… Es probablemente un poco de todo eso al mismo tiempo; sin embargo, se da en forma natural como todo lo que hacemos… no buscamos algo en particular, solo queremos que la gente sienta de cerca esa “historia”, que descargue energía y que conecte con nosotros en un plano bastante visceral, más que técnico o como simples espectadores de un show.
No es un show para impresionar, sino para que la brutalidad de la música sea compartida, casi ritual. Es catarsis para todos, para los que vienen de lejos, para los nuevos, para los que nos siguen desde el primer día… y para nosotros mismos.
Watiu: con los seguidores acérrimos, la hinchada… hay una conexión tremenda…creo que lo había dicho antes, en vivo es para pasarlo bien…salir con los oídos hinchados, exhaustos, y comentar puta lo pasé la raja…
- Ustedes vienen de la era del tape-trading y los fanzines. ¿Cómo ven el panorama actual del metal con la inmediatez de Spotify y las redes sociales? ¿Se ha perdido algo de la mística y el esfuerzo que definía al underground?
Pollo: Sí, desde la perspectiva de viejos como nosotros claramente hay algo que se perdió.
Antes, tenías que buscar, intercambiar, esperar… eso hacía que cada descubrimiento tuviera peso. Hoy todo es inmediato, y eso tiene muchas ventajas, pero también hace que el esfuerzo y la dedicación se diluyan, lo que lo hace más efímero o temporal.
La música sigue siendo fuerte, pero el misticismo del underground, ese ritual de descubrir y compartir, se siente menos presente.
Watiu: una vez una persona del público se acercó a conversar y me contó que era originario de Irán, vivía en Londres y me contó la historia de cómo consiguió nuestro demo….espera le digo yo: “¿conseguiste nuestro demo en Irán? …Sí…”- me responde él…imagínate lo que significaba eso, persecución religiosa, era casi como traficar droga obtener música death metal en Irán…y no podía escuchar en la “tienda” (que era una pieza subterránea de una casa cualquiera convertida en music store clandestino), tenía que confiar en su instinto y llegar a escuchar en la casa y con audífonos para que los vecinos no escucharan…porque si lo escuchaban lo podían acusar a la policía fundamentalista…
Eso construía la mística de la que tú preguntas…cómo vas a comparar una experiencia así con el scrolling de música que se hace en Spotify u otras plataformas hoy en día…hay mucha diferencia en la conexión emocional que se tiene con lograr un cassette a escondidas de los clérigos fundamentalistas versus el algoritmo: “porque escuchaste tal grupo, Spotify te recomienda tal otra banda…”
Y eso es lo que a mi juicio tenía el trading de tapes, conexión emotiva, espera, curiosidad, eso era lo bakan…
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