Tras veinte años de gestación, Feretro debuta con un LP de death metal old school: riffs como huesos, producción áspera y una podredumbre orgullosamente chilena que no pide permiso.
Hay cosas que no mueren. Los gusanos lo saben. La tierra lo sabe. Y el underground metálico, ese ecosistema de sombra y cassette que nunca pidió permiso para existir, también lo sabe desde hace mucho tiempo.
Feretro lo sabe desde 2005. Veinte años. Dos décadas gestando un álbum debut con la paciencia de quien entiende que apresurarse es una forma de cobardía, que el arte verdadero espera en la oscuridad hasta que está listo para salir. Provenientes de Los Ángeles, Biobío —no la ciudad del sol californiano sino la ciudad chilena de provincia que huele a lluvia y a pino— esta banda ha construido su leyenda en el underground más honesto: cinco demos, dos EPs, un split tape con la banda francesa Silure, y años de trabajo que el mercado nunca verá pero que el underground sabe valorar exactamente en su peso justo. «The Mortuary Destiny of Flesh» no es un debut impaciente. Es una tumba que tardó veinte años en cerrarse del todo.
El Old School Death Metal —para quien no lo frecuenta— es el género que surgió a finales de los 80 en la intersección exacta entre el Thrash Metal y algo más oscuro, más lento, más putrefacto. Es el sonido de Death en sus primeros discos, de los holandeses Pestilence cuando aún olían a tierra mojada, de los alemanes Morgoth antes de que el mundo les pidiera que evolucionaran. Es un género que rechaza el progreso como principio estético, que considera que la podredumbre es su propio tipo de belleza, que entiende que hay ciertos riffs que funcionan precisamente porque suenan como huesos fracturándose. Feretro habita ese territorio con la naturalidad de quien ha vivido ahí toda su vida, sin pretensión ni nostalgia artificial, solo con la convicción de quien sabe exactamente qué quiere decir y en qué idioma.
«Twilight of Life» no comienza con un golpe sino con un susurro. Un minuto de atmósfera instrumental, con frecuencias medias que dominan sobre el ruido, como si la música emergiera lentamente de algún lugar húmedo y sin luz antes de que el mundo exterior sepa siquiera que está ahí. Es la mano de la muerte asomando bajo la puerta antes de abrirla de golpe. «Towards Perishment» entra entonces con el riff inicial como una sentencia dictada en un idioma que existía antes que las palabras: la guitarra cortando la energía en las frecuencias altas, esa zona donde el metal viejo suena más afilado, más frío, más inevitable. La producción —áspera, sin pulir, con ese grito que no puede fabricarse sino solo encontrarse— suena como si hubiera sido grabada en un sótano que guarda secretos.
«The Ancient Horror» es la carta de presentación más clara del álbum: las referencias a los primeros Death y al filo sudamericano más salvaje de Sarcófago y Sepultura se sienten en cada riff, pero procesadas por algo propio, algo que huele específicamente a Biobío y no a Florida ni a São Paulo. La primera mitad del track supera en energía a la segunda, lo que le da una estructura de ola que rompe y se retira: la brutalidad como marea. «In Agony» es el track con mayor dinamismo de toda la primera mitad del disco —el que más varía su energía entre bloques—, lo que en términos concretos significa que oscila entre la velocidad y el peso con una libertad que las bandas menos seguras de sí mismas no se permiten. Hay algo de Asphyx en esa oscilación, en esa disposición a ralentizarse hasta casi detenerse antes de volver al ataque. Para quien no está familiarizado con ese nombre: Asphyx son los maestros holandeses del Death/Doom, el punto donde el Death Metal decide ser más lento que la muerte misma.
«The Hour of Death» equilibra graves y agudos con una simetría casi perfecta, y es ahí donde la banda suena más clásica, más directamente heredera de la tradición que reivindica. «Time to Die» es, curiosamente, el track con mayor presencia en las frecuencias altas de todo el disco y también el de menor dinamismo interno, lo que lo convierte en una pieza de ataque sostenido sin respiro. Es la cuchilla que no se curva. Es la única canción del disco que no negocia.
Y entonces llega «Death's Cycle»: ocho minutos y tres segundos que son el corazón oscuro de «The Mortuary Destiny of Flesh». En un álbum que promedia cuatro minutos por track, esta pieza tiene el espacio para respirar, para construir, para derrumbarse y volver a levantarse. Con el RMS más alto del disco —la pieza más densa en energía promedio—, «Death's Cycle» es también la más ambiciosa compositivamente, la que mejor demuestra que Feretro no es una banda de ideas simples disfrazada de primitivismo sino una banda que eligió el primitivismo porque entiende que la complejidad verdadera a veces se esconde en lo que parece simple, la superficie es un cuarto vacío, pero debajo late algo vivo.
«Flesh for Worms» entrega el golpe más recto del cierre —el track más compacto y directo de los últimos tres—, y luego «Epitaph» deja caer el telón con el gesto más inesperado y exacto de todo el disco: el track con mayor dinamismo interno del álbum, el que más varía su energía de principio a fin, y que en su segunda mitad incorpora teclados fantasmales que transforman la putrefacción en algo que se acerca, apenas, a la belleza. No es belleza gótica ni romántica. Es la belleza de un ciprés plantado sobre una tumba, de la inscripción que nadie leerá en cincuenta años. Oscar Wilde escribió que todos nos revolcamos en el fango, pero que algunos miramos hacia las estrellas. «Epitaph» mira hacia abajo, hacia la tierra, y encuentra ahí algo que también se parece a las estrellas.
«The Mortuary Destiny of Flesh» no busca convencer a nadie de nada. No tiene mensaje de esperanza ni redención. Tiene riffs, tiene podredumbre, tiene la convicción tranquila de quien sabe que la muerte es el único argumento incontestable. Feretro tardó veinte años en decirlo bien. Lo dijo.
«The Mortuary Destiny of Flesh» está compuesto por:
- Twilight of Life (1:00)
- Towards Perishment (3:54)
- The Ancient Horror (4:20)
- In Agony (4:18)
- The Hour of Death (3:51)
- Time to Die (4:23)
- Death's Cycle (8:03)
- Flesh for Worms (3:16)
- Epitaph (4:11)
Producción y Contacto:
- Email:
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. - Sello: Nihilistic Holocaust (Francia)
- Edición: CD Pro limitado a 300 copias con booklet de 8 páginas
- Origen: Los Ángeles, Biobío, Chile
- Año: 2025
- Webshop: nihilistic-webzine-distro.fr
- Bandcamp: nihilisticholocaustrecs.bandcamp.com




