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[CD REVIEW] The Resilient Dream Project: «La Última Nota» | LP 2026 | Power Metal Progresivo
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[CD REVIEW] The Resilient Dream Project: «La Última Nota» | LP 2026 | Power Metal Progresivo

Lee la reseña hecha por Discordancia Webzine sobre el álbum «La Última Nota» de The Resilient Dream Project. Un trabajo al que recomendamos prestarle especial atención.

Hay músicos que componen canciones. Y hay músicos que componen mundos. Iván Ramírez pertenece al segundo grupo, aunque probablemente él no se definiría así —llevaría demasiado tiempo explicarlo, y la música ya lo dice todo. Guitarrista y tecladista con paso por Crystal Soul y Magnalucius, dos nombres que resuenan en el circuito del Power Metal chileno desde comienzos de los 2000, Ramírez lleva construyendo The Resilient Dream Project desde 2021 con una paciencia que el formato single no merece. Singles, EPs, colaboraciones —“Symphonic Dream”, “Resiliente”, el monumental “Hikikomori” de 2023 con sus 25 minutos y trece músicos— han sido los escalones hacia algo más grande. La Última Nota es ese algo.

Tercer LP del proyecto, ocho composiciones, veintiocho músicos chilenos. La suma impresiona antes de escuchar la primera nota, pero Ramírez conoce el riesgo del aparato: un disco con veintiocho participantes puede sonar a todo y nada al mismo tiempo, a comité, a collage. No es el caso. «La Última Nota» tiene una coherencia de visión que solo puede venir de un compositor con el mando firme del timón, alguien que sabe exactamente qué quiere de cada instrumento en cada pasaje. El paralelo histórico más cercano no está en el metal, sino en los grandes discos de Rock Sinfónico de los setenta —los Yes de “Tales from Topographic Oceans”, el Genesis de “The Lamb Lies Down on Broadway”—, proyectos donde la orquestación coral al servicio de una idea personal resultó en algo que ningún cuarteto habría podido producir.

[CD REVIEW] The Resilient Dream Project: «La Última Nota» | LP 2026 | Power Metal ProgresivoLa apertura con “Antes de Partir” establece el lenguaje del disco desde el primer compás: Metal Progresivo de texturas amplias, sin apuro, que construye antes de entregar. No hay portón de entrada ni riff de presentación; hay una atmósfera que se despliega como un cuadro que se ilumina lentamente. “Alis” avanza con mayor energía cinética, los arreglos ganan densidad y las guitarras dialogan con los teclados de una manera que recuerda al Symphony X instrumental, o a los pasajes sin voz de Queensrÿche en sus años más ambiciosos —el “Empire” de los momentos donde el riff cede paso a la arquitectura. El disco en sus primeras dos pistas ya ha firmado un contrato con el oyente: esto va en serio, esto pide tiempo.

“Una Nueva Oportunidad” y “Sintnes” continúan el recorrido emocional. Ramírez declaró que cada canción representa un pasaje crítico de los años más oscuros de su vida, y eso se escucha —no como dato biográfico pinjado a la música, sino como una tensión emocional que habita las composiciones. “Una Nueva Oportunidad” tiene el carácter de un umbral: algo cerrándose, algo abriéndose. “Sintnes” —que suena a contracción de “síntesis”, aunque el nombre se resiste a confirmarlo— tiene la mayor densidad armónica del disco hasta ese punto, un territorio donde el prog se permite el lujo de la complejidad sin, por eso, perder el hilo emocional. “5.4.7.8” es el guiño más técnico del álbum: un título que es en sí mismo una cifra métrica, un compás irregular convertido en nombre, y que se escucha como una pieza donde la arquitectura rítmica es protagonista sin caer en el exhibicionismo de los discos Prog que solo le hablan a otros músicos.

El eje del disco es “La Última Nota”. Veintinueve minutos. La única pista con voces de todo el LP. Que Ramírez haya reservado el canto para este único momento convierte la aparición vocal en un evento dramático —en el sentido más teatral y más genuino del término. Uno piensa en “Octavarium” de Dream Theater, en “A Change of Seasons”, en los grandes monumentos del Prog Metal donde la suite es la forma porque el contenido no cabe en menos. La canción avanza mediante cambios de atmósfera, pasajes instrumentales y matices sonoros que empujan la narrativa hacia adelante sin necesidad de subtítulos ni de anuncios; es un viaje que se recorre, no se lee. Si el disco fuera una novela, este sería el capítulo central que justifica todos los anteriores.

“Nos Volveremos a Ver” cierra el arco narrativo con esa carga emocional que su título ya anticipa —es el tipo de pieza que, en vivo, con veintiocho músicos en escena, haría inviable no tener la piel de gallina. “Sintastic” remata el disco con una sensación de llegada, de haber completado algo que valió la pena emprender. No hay resolución fácil ni final celebratorio: hay una quietud ganada con trabajo, que es la mejor forma de cerrar un álbum concebido desde la oscuridad y construido hacia la resiliencia.

La Última Nota no es un disco para el camino al trabajo. Es un disco para cuando tienes una hora y media disponible, parlantes decentes y ganas de dejarte llevar. Que salga desde Chile, desde la misma escena que forjó a los músicos que hoy lo habitan —Manuel Valenzuela de Magnalucius en la batería, nombres del circuito del Power y el Prog Nacional diseminados en los créditos— lo convierte también en un documento de lo que la escena local puede cuando decide no pedirle permiso a nadie. Iván Ramírez lleva cinco años construyendo esto. «La Última Nota» demuestra que el tiempo era necesario.

Ficha Técnica

Banda: The Resilient Dream Project
Disco: La Última Nota
Año: 2026
País: Chile
Género: Power Metal Progresivo / Metal Instrumental
Formato: LP (8 tracks)
Duración total: ~70+ min. aprox.

Tracklist:

  1. Antes de Partir
  2. Alis
  3. La Última Nota (~29 min.) (única pista con voces)
  4. Una Nueva Oportunidad
  5. Sintnes
  6. 4.7.8
  7. Nos Volveremos a Ver
  8. Sintastic

Integrante principal: Iván Ramírez (guitarra, teclados — ex Crystal Soul, ex Magnalucius)
Músicos invitados: 28 músicos chilenos
Batería: Manuel Valenzuela (también en Magnalucius, New Jersey)
Edición y mezcla: Juan Pablo Tapia Wetzig (crédito confirmado en single “Hikikomori”)

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