Entrevista a Antar en el espacio Tredecim Versus.
Esta semana Leonor Dinamarca enfoca toda su artillería de preguntas, proveniente de su espacio Tredecim Versus, a la banda de Post Metal Antar, buscando respuestas en Pedro Salgado, el encargado de darles sonido y ambiente a través de teclados y sintetizadores.
1. ¿En qué momento una banda deja de ser solamente un conjunto de músicos y comienza a convertirse en una entidad con voluntad, identidad y existencia propia?
Pedro: No creo que ANTAR exista por sí solo. ANTAR es el resultado de un trabajo constante de cada uno de sus miembros por crear algo “único”, por darse el tiempo de juntarnos dos veces por semana para ensayar el repertorio y para crear colectivamente, dialogar, proponer, limar desencuentros creativos y reforzar los puntos de encuentro. La banda es completamente producto de un trabajo material para proponer una obra, una estética y una forma de ver el mundo y sus relaciones. En algún momento, hace un par de años atrás, dejamos de existir porque no había ese deseo y voluntad por reunirse, ensayar, crear.
En esta época la música se graba y queda registrada en un soporte digital o físico, pero eso no quiere decir que tenga existencia propia. No se mueve, no muta, es más como una fotografía de un momento y un contexto. ANTAR solo existe y vive cuando quienes lo conformamos nos reunimos, componemos y tocamos. ANTAR es inseparable de sus partes.
2. ¿Qué significa para Antar habitar la oscuridad? ¿enfrentarse a ella, comprenderla, invocarla o simplemente aceptar que siempre ha estado allí? ¿Existe para ustedes una diferencia entre la oscuridad que proviene del mundo y aquella que nace dentro del ser humano?
Pedro: En nuestras canciones ocupamos lo “oscuro” ligado al vacío o a algo vaciado, referirnos al ser humano como “Sombra”, que ha sido vaciado de emoción, sentido, propósito, deseo, etc. Habitar la oscuridad es para reconocer el espacio y entender cómo se llegó ahí. Jamás para permanecer. Desde nuestro marco, la oscuridad no es algo deseable o para aceptarla y ya. La oscuridad o lo oscuro tiene, como todo lo humano, de colectivo y de individual. Vivimos en la época donde la depresión y el burnout están a la vuelta de la esquina y las tratamos como casos de individuos sin siquiera pensar en cambiar las condiciones externas que la provocan.
3. Si la música fuera una puerta hacia otro estado de conciencia, ¿hacia dónde sienten que conduce la música de Antar?
Pedro: Sé que nuestra música tiene una parte introspectiva, pero no buscamos ni nos interesan otros estados de conciencia. Ojalá ocurra lo contrario, estar más presentes que nunca. Proponemos la reflexión y la acción, pensar para actuar con sentido. En las letras de ANTAR no buscamos trascender a alguna forma superior de conciencia ni algo por el estilo. Me gustaría creer que nuestra música motiva a la gente a salir y organizarse contra la raíz de los problemas sociales, pero ciertamente la música por sí sola no genera esos cambios.
4. ¿Qué parte de ustedes mismos aparece cuando desaparecen el escenario, el público y todas las máscaras cotidianas?
Pedro: Que difícil hablar por todos. Somos personas muy distintas. Al menos en mi caso, las máscaras no son un tema en particular. Todos las usamos, por supuesto, son una herramienta útil en muchos casos, pero no es algo que anule mi personalidad como para que mi “yo” o una parte importante de mi salga a la luz cuando el resto desaparece.
5. ¿Creen que la existencia posee algún sentido inherente o somos nosotros quienes construimos significado frente a un universo esencialmente indiferente? ¿Qué les resulta más perturbador: imaginar que el universo tiene un propósito que desconocemos o aceptar que quizás no existe ninguno?
Pedro: Por supuesto que la existencia tiene un sentido - biológico al menos - que el ser humano lo encuentre vano, absurdo o insuficiente es otra cosa. Ahora el propósito humano es el que se ve siempre difuso, como una gigantesca hoja en blanco que puede ser una bendición o una maldición según cómo entiende el mundo cada uno y en ANTAR lo vemos definitivamente como algo positivo. Personalmente no creo que el universo tenga una conciencia o propósito.
6. ¿Qué ocurre con la identidad cuando comenzamos a cuestionar aquello que creemos ser? Si toda identidad termina desapareciendo con la muerte, ¿qué valor adquiere aquello que hacemos mientras estamos vivos?
Pedro: El sujeto observándose a sí mismo está lleno de sesgos, por lo que es importante contrastar lo que creemos de nosotros versus lo que hacemos en el cotidiano y cuando encaramos esas contradicciones, si son severas, la caída puede ser muy fuerte y dolorosa, pero necesaria.
Lo que hacemos y cómo hayamos incidido en la gente que nos rodea es la imagen que queda de uno cuando muere.

7. ¿Qué relación personal y artística mantienen con la idea de la muerte? ¿Consideran la muerte como un final, una transformación, una liberación o un territorio completamente inaccesible para nuestra conciencia?
Pedro: La muerte siempre trae un grado de dolor pero eso no la hace un evento negativo necesariamente. Podemos hablar de la muerte como biológica o como un proceso más abstracto. Podemos decir que la vida tiene constantes muertes, que en el camino perecemos y así mismo volvemos a nacer, como una ecdisis. De esta forma encuentro más interesante utilizar el concepto de muerte, al menos dentro de la estética de ANTAR.
8. ¿Por qué creen que el ser humano necesita imaginar qué existe después de la muerte? ¿Puede existir una verdadera comprensión de la vida sin aceptar plenamente nuestra propia mortalidad?Pedro: El ser humano necesita certezas, conocer, entender su entorno y desde ahí ha creado distintas formas de explicar sucesos que desbordan su comprensión como la muerte o fenómenos naturales de gran envergadura.
Que difícil entender la vida sin tomar en cuenta su límite. A mi entender, la gracia de la vida radica ahí, en que es finita y altamente frágil.
9. ¿Hasta dónde puede llegar la conciencia humana antes de encontrarse con un límite que no puede atravesar? Y ¿Qué relación encuentran entre locura, lucidez y creación artística?
Pedro: No lo sé, pero espero que como especie seamos cada vez más conscientes de nuestro entorno en general. Actualmente creo que hay un retroceso en este aspecto. El individualismo le ha hecho mucho daño a la sociedad chilena en particular.
10. ¿Contra qué se rebela realmente un artista? ¿Contra la sociedad, contra la realidad, contra la muerte o contra sus propios límites? ¿Puede existir libertad absoluta para un ser humano condenado desde su nacimiento a un cuerpo, una época, una historia y finalmente a la muerte?
Pedro: Me sentiría muy patudo al responder por los artistas. Al menos en ANTAR nuestro eje central es la relación entre el individuo y la sociedad, y desde ahí nuestro objeto de rebeldía/crítica/superación es el capital.
Creo que plantear el cuerpo como obstáculo para la libertad es errado. El cuerpo no es nuestro. Somos el cuerpo. No hay un yo ajeno a lo corpóreo. Por otro lado, ¿qué es la libertad absoluta? y ¿qué podemos hacer con ella si no tenemos un cuerpo que la materialice? Difiero completamente de la idea del cuerpo como cárcel.
11. ¿Qué aspectos de la condición humana consideran más inquietantes? ¿Nuestra capacidad de destruir, nuestra necesidad de creer o nuestra incapacidad para aceptar que algún día desapareceremos?
Pedro: Lo fascinante del ser humano es su capacidad de producir cultura, como moldea su entorno en base a ciertas simbologías, creencias, etc, pero también resulta ser la más inquietante. De ahí han salido, religiones nefastas, distintas formas de dominación y depredación. Creer que tu pueblo es el elegido por dios y someter a otros por eso o creer que puedes crecer infinitamente en un mundo finito son productos culturales bastante nefastos e inquietantes.
12. Si la humanidad pudiera contemplarse desde fuera, como una especie observada por una inteligencia completamente ajena a ella, ¿qué creen que resultaría más extraño de nosotros?
Pedro: Producir más comida y bienestar de lo que necesitamos y desecharlo en vez de redistribuirlo, debe verse bastante extraño e idiota desde fuera. Vivir para trabajar en vez de trabajar para vivir también es algo bastante idiota que tenemos normalizado.
13. Finalmente, cuando todo ruido se extinga, cuando desaparezcan los nombres y sólo quede el silencio frente al abismo, ¿Qué creen que permanecerá de Antar?
Pedro: Realmente nada.
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