Una nueva entrevista en «Tredecim Versus» de Leonor Dinamarca. Esta semana es el turno de Barco de Brujos.
Comienza a cerrar el mes de septiembre y Leonor “Demoníaca” Dinamarca nos hace llegar una nueva entrevista para su espacio «Tredecim Versus» dando a conocer nuevas y antiguas bandas, siendo esta la ocasión de hablar con Iris Guerrero, voz de la agrupación Rock/Folk, Barco de Brujos.
- ¿Cómo surgió la inspiración para incorporar temas étnicos y ancestrales en la música de Barco de Brujos?
Iris Guerrero: La inspiración nació de una necesidad de reencontrarnos con nuestras raíces y de darle un sentido más profundo a la creación musical. Chile y América Latina poseen una riqueza cultural y espiritual que, muchas veces, queda relegada en la música contemporánea. Sentimos que había un territorio inexplorado donde el rock podía dialogar con los cantos, ritmos y símbolos ancestrales. No lo vemos como una simple fusión de estilos, sino como un puente entre dos mundos que conviven en nosotros. Lo ancestral nos conecta con la memoria y lo étnico nos recuerda que somos parte de una historia mayor. Incorporar esos elementos nos permite que la música trascienda lo estético y se convierta en experiencia y mensaje. - ¿Qué significado tiene para ustedes el vínculo con las culturas indígenas y tradicionales en su propuesta artística? ¿Qué temas específicos de la historia o espiritualidad indígena abordan en sus letras?
Iris: El vínculo con las culturas indígenas es un acto de respeto y de reconocimiento. No pretendemos apropiarnos de sus símbolos, sino aprender de su cosmovisión y rendir homenaje a su legado. En nuestras letras aparecen elementos de la espiritualidad mapuche, como la conexión con la tierra, el poder de los ciclos naturales y la presencia de lo invisible en lo cotidiano. También nos inspiramos en los mitos del sur de Chile, que cargan con un profundo sentido de identidad y misticismo. Cada tema busca transmitir la idea de que la sabiduría ancestral sigue viva y puede dialogar con el presente. Para nosotros, esa unión es la base de nuestra propuesta artística. - ¿De qué maneras investigan o se conectan con las raíces culturales y espirituales de Chile y América Latina para generar su propuesta musical?
Iris: Nuestra investigación surge de varias fuentes. Leemos sobre cosmovisión indígena, mitología chilota y tradiciones del sur, pero también escuchamos testimonios y relatos de personas que viven esas realidades en carne propia. Nos interesa acercarnos con respeto, entendiendo que no son conceptos abstractos, sino formas de vida vigentes. Además, viajamos, recorremos lugares cargados de historia y dejamos que el paisaje mismo nos hable. Muchas veces, una caminata en la naturaleza o una conversación con un cultor tradicional puede convertirse en el inicio de una canción. En el fondo, más que investigar desde la distancia, tratamos de vivir esas raíces como parte de nuestra propia identidad. - ¿Cómo integran los sonidos, instrumentos o ritmos tradicionales en sus composiciones para no perder la esencia del rock en su propuesta, logrando un ritmo y un sonido que impacta fuertemente en sus seguidores?
Iris: La clave está en buscar un equilibrio honesto. No se trata de añadir instrumentos étnicos como un adorno, sino de darles un espacio real dentro de la composición. Hemos trabajado con chajcha (o chapcha/chaschas) un instrumento de percusión andino que consiste en pezuñas secas de cabra, que genera un sonido similar a la lluvia, trutruka mapuche, flauta traversa, o percusiones (bongós o cajón peruano) que dialogan con guitarras eléctricas, teclado y baterías, generando una textura en la que ambos mundos se potencian. El rock aporta la fuerza y la energía, mientras que lo tradicional otorga color, profundidad y raíz. Al combinar ambos lenguajes, el resultado es un sonido que mantiene la intensidad del rock pero con un trasfondo espiritual que impacta sutilmente de otra manera. Nuestros seguidores suelen decirnos que la música no solo se escucha, sino que se siente, y creemos que eso nace de esta integración.
- ¿Qué mensajes o ideologías quieren transmitir a través de la mezcla de música moderna y elementos culturales ancestrales?
Iris: Queremos transmitir la idea de que lo ancestral no es pasado, sino presente. Que la modernidad no tiene por qué estar desconectada de las raíces, sino que puede nutrirse de ellas para generar nuevas formas de expresión. Nuestras canciones hablan de conexión, de respeto a la tierra, de la búsqueda espiritual y de la importancia de la memoria, el amor y la exploracion del sentir. También hay un mensaje de resistencia: de no dejar que la globalización borre lo que nos hace únicos como pueblo y como continente. Creemos que la música puede ser un espacio de encuentro donde lo ancestral y lo contemporáneo se reconozcan mutuamente. En ese cruce, nace una identidad que nos representa y que queremos compartir con el mundo para que trascienda. - ¿Cómo creen que la música puede ser un puente para rescatar y valorar las culturas originarias? ¿Hasta qué punto consideran que la música puede ser una herramienta de resistencia y reivindicación cultural?
Iris: La música siempre ha sido un lenguaje universal y, al mismo tiempo, profundamente identitario. Puede rescatar la memoria de los pueblos originarios, difundir sus símbolos, tradiciones , mitos y leyendas y acercarlos a nuevas generaciones que quizás no los conocen en profundidad. Cuando una canción habla de la tierra, de los ritos o de los mitos ancestrales, se abre un espacio para la reflexión y la valoración cultural. En ese sentido, la música también puede ser resistencia: una manera de decir que estas culturas siguen vivas y merecen ser escuchadas. Para nosotros, cada composición es una forma de reivindicar esas voces que han sido históricamente invisibilizadas. Es un acto de memoria y también de proyección hacia el futuro. - ¿Qué importancia tiene para ustedes mantener viva la memoria y las tradiciones ancestrales en un mundo globalizado, así como visibilizar las tradiciones de los pueblos del cono sur en su propuesta de creación musical?
Iris: En un mundo globalizado, la memoria corre el riesgo de diluirse bajo la uniformidad cultural. Para nosotros es vital mantener vivas las tradiciones ancestrales, porque en ellas está la verdadera identidad de un pueblo. Visibilizar las culturas del cono sur no es solo un ejercicio artístico, sino también un acto de justicia y de reconocimiento. Chile y América Latina tienen una riqueza que no siempre recibe la atención que merece en el escenario global. Nuestra música busca poner en valor esas tradiciones, mostrándolas no como algo folclórico aislado, sino como parte de una propuesta viva, vigente y con mucho que aportar al mundo contemporáneo. Mantener esa memoria es, en cierto modo, mantenernos fieles a lo que somos.![Barco de Brujos 2025 Barco de Brujos - Lineup]()
- ¿Qué influencia han tenido las cosmovisiones indígenas en su visión del mundo y en su proceso creativo?
Iris: La cosmovisión indígena nos ha enseñado a mirar el mundo de manera más integral. Entender que la naturaleza no es un recurso, sino un ser vivo con el cual estamos en relación, cambia profundamente la forma en que creamos música. En el proceso creativo, eso se traduce en un respeto hacia los silencios, hacia los ritmos naturales y hacia los símbolos que emergen de manera intuitiva. Nos inspira la idea de equilibrio, de circularidad y de conexión entre lo visible y lo invisible. No componemos pensando en “usar” esa cosmovisión, sino dejándonos guiar por ella como un marco que da sentido a lo que hacemos. Gracias a esa influencia, sentimos que nuestras canciones respiran con un espíritu más amplio y trascendente. - ¿De qué manera creen que su música puede contribuir a la valoración de las raíces culturales en la sociedad chilena y latinoamericana? ¿Qué desafíos enfrentan al fusionar elementos étnicos con géneros contemporáneos?
Iris: Creemos que nuestra música puede ser una invitación a mirar hacia adentro, hacia lo propio, con orgullo y sin complejos. Mostrar que el rock, el folk y las tradiciones ancestrales pueden convivir en un mismo espacio abre puertas a nuevas formas de valoración cultural. Sin embargo, no es un camino exento de desafíos. A veces enfrentamos prejuicios, tanto desde el mundo más tradicional que mira con recelo la fusión, como desde el rock más purista que teme perder su fuerza. El desafío es mantener la autenticidad, evitando caer en la superficialidad o el cliché. Cuando logramos que la mezcla sea honesta, la música se convierte en un puente real entre culturas y generaciones. - ¿Cómo ven la relación entre la naturaleza, la espiritualidad y el patrimonio cultural en su música?
Iris: Para nosotros, los tres elementos son inseparables. La naturaleza es la fuente, la espiritualidad es la interpretación y el patrimonio cultural es la memoria que los une. En cada canción buscamos que la lluvia, el viento, el mar o la cordillera no sean simples paisajes, sino símbolos cargados de sentido. La espiritualidad nos permite darle voz a esos símbolos, y el patrimonio cultural nos recuerda que forman parte de una historia colectiva. En ese cruce nace nuestra música: como un eco de la tierra, un canto del alma y un homenaje a la memoria de nuestros pueblos. Lo natural, lo espiritual y lo cultural se transforman en una misma melodía.
- ¿Cómo fue realizar su primer videoclip y qué tal ha sido la recepción del público?
Iris: En este momento estamos presentando nuestro nuevo single “Ensoñación”, que verá la luz en 2025 acompañado de un videoclip. Dirigido por Fernando Naranjo. Fue una producción muy especial, trabajada junto a Daniel Guajardo, y masterizada por Luis “Poncho” García, bajista de la banda. Esta canción marca el inicio de un ciclo en el que planeamos grabar al menos cuatro temas más durante el año. Nuestra meta inmediata es difundir esta nueva etapa de Barco de Brujos, con un sonido más consolidado y una propuesta visual que complemente lo musical. Cada lanzamiento es para nosotros un peldaño más en este viaje, y sentimos que 2025 será un año clave para seguir navegando hacia nuevos horizontes. - ¿Qué proyectos o iniciativas tienen en mente para seguir explorando y difundiendo estas temáticas?
Iris: Uno de nuestros grandes sueños es llevar la música de Barco de Brujos a escenarios naturales del sur de Chile, especialmente en lugares cargados de mística como Chiloé. Queremos que esos espacios formen parte de la experiencia, transformando cada presentación en un ritual sonoro. Además, estamos trabajando en nuevas composiciones que seguirán profundizando en la conexión entre lo ancestral y lo contemporáneo. Nos interesa también colaborar con artistas de otras disciplinas, como poetas, bailarines o visualistas, para expandir nuestro universo creativo. La idea es que Barco de Brujos no sea solo una banda, sino una propuesta artística integral que difunda estas temáticas en múltiples formatos. Poco a poco, vamos encontrando el camino para llevar este proyecto más allá de los escenarios convencionales. - ¿Qué importancia tiene para ustedes el uso de símbolos, arte visual o vestuario que refleje las culturas ancestrales?
Iris: Creemos que la experiencia artística no se limita al sonido: la imagen también es parte fundamental del mensaje. El uso de símbolos, visuales o vestuario que reflejen las culturas ancestrales nos permite reforzar la conexión con lo que transmitimos en la música. No se trata de disfrazar, sino de evocar y homenajear, con respeto, elementos que forman parte de nuestro patrimonio. Los símbolos tienen un poder que trasciende las palabras: hablan directamente al inconsciente y generan una atmósfera que acompaña a las canciones. Por eso, cada vez que incorporamos un elemento visual o simbólico, lo hacemos con el mismo cuidado con el que trabajamos una nota musical. En conjunto, sonido e imagen crean una experiencia más completa y coherente con la esencia de Barco de Brujos.





