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[CD REVIEW] Kostra: «Tierra Kemada» | LP 2025 | Punk Rock
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[CD REVIEW] Kostra: «Tierra Kemada» | LP 2025 | Punk Rock

Punk Rock puro y duro nos trae Kostra con su trabajo 2025 titulado “Tierra Kemada". Esta es la reseña publicada en Discordancia Webzine.

Cauquenes queda en el Maule, a mitad de camino entre ninguna parte y el olvido — al menos en el mapa mental que el mundillo musical chileno tiene de las regiones. No es Santiago, no es Valparaíso, no tiene la épica sureña de Temuco ni el misticismo nortino. Es una ciudad que existe, que tiene su propia historia y su propia rabia, y que ahora tiene una banda de punk rock que la lleva en el nombre sin haberlo dicho explícitamente: basta con leer el tracklist y encontrarse con «Pelluhue» ahí, en el disco, como quien clava una bandera.

[CD REVIEW] Kostra: «Tierra Kemada» | LP 2025 | Punk RockKostra se forma a inicios de 2022 en Cauquenes, Región del Maule. Tres músicos — guitarra, bajo y batería — con la intención declarada de hacer punk rock sin renunciar a sus múltiples influencias, manteniendo el estilo base pero construyendo algo con identidad propia. El disco fue grabado, mezclado y masterizado por Leo Méndez en KM7 Records, Cauquenes — es decir, en la misma ciudad, sin necesidad de viajar a Santiago a buscar un estudio que los legitimara. Ese detalle no es menor: en un país donde la descentralización musical es más slogan que práctica, grabar en casa propia es también una declaración.

El resultado es «Tierra Kemada»: doce canciones, veintiséis minutos, y la ortografía con k que el punk hispanohablante lleva usando desde los tiempos del movimiento okupa español como marca de resistencia a la norma — la misma k de las pintadas en los muros, la misma k de los fanzines fotocopiados, la misma que une a Kostra con una tradición que va desde La Polla Records y Kortatu en el País Vasco hasta el hardcore latinoamericano que los conoce bien, aunque nunca haya cruzado el Atlántico. Que una banda del Maule la adopte en 2022 no es anacronismo — es continuidad.

El disco abre con «Espektador» y ya está todo dicho en dos minutos trece segundos: tempo sostenido, riff directo, voz sin adornos innecesarios. El punk rock de Kostra no hace esperar — arranca como si llevara tocando desde antes de que el oyente pusiera play. Es una característica que se mantiene en prácticamente todo el disco: las canciones no tienen intros elaboradas, no hay construcciones lentas ni momentos de tensión pre-clímax. Entran, hacen lo que tienen que hacer y terminan. En eso se parecen a las mejores páginas del género — a los primeros Ramones, que entendían que una canción de dos minutos no es una canción corta sino una canción que ya encontró su forma exacta.

«Kaña Moral» y «Obedece» son los dos singles que la banda lanzó previamente al disco y funcionan como el eje temático del álbum: crítica social, interpelación directa al sistema, la rabia canalizada en frase corta y riff que se pega. «Obedece» en particular tiene esa cualidad que los mejores himnos punk comparten — la de sonar a consigna antes de sonar a canción, la de ser la clase de cosa que el público canta antes de que termine la primera vez. El trabajo de Leo Méndez en la producción le da a ambas el peso que necesitan sin sobreproducirlas: suenan sucias donde tienen que sonar sucias, limpias donde hay que entender lo que se dice.

«Kárcel» es el track más corto del disco con un minuto cuarenta y cinco segundos y también el de mayor rango dinámico en su primera mitad — arranca más contenido que el resto y explota en el medio con una urgencia que el resto de los tracks no necesita porque ya estaban arriba desde el principio. Es el único momento del disco donde Kostra usa la arquitectura interna como sorpresa, y funciona. «Me Kiero Matar» tiene el título más cargado del disco — y la banda lo sabe, por eso no lo adorna: es punk en la tradición de nombrar lo que no se nombra, de ponerle letra a lo que la sociedad prefiere ignorar, en la línea de lo que NOFX o Dead Kennedys hacían cuando el punk todavía se tomaba en serio su función de espejo incómodo.

«Miseria Komún» es la canción más larga del álbum y también la que más varía internamente — dos minutos cuarenta y uno donde Kostra se permite algo que ningún otro track hace: tomarse el tiempo. No es una balada, no es un experimento, pero tiene más desarrollo interno que el resto, más variación entre sus secciones, más espacio para respirar antes de volver al ataque. En el contexto de un disco donde todo lo demás dura menos de dos minutos y medio, esa diferencia se nota y se agradece.

«Pelluhue» merece mención aparte porque nombra un lugar — la localidad costera del Maule, golpeada por el tsunami de 2010, parte de la memoria colectiva de la región — y en ese acto de nombrar hace algo que pocas bandas de punk chileno hacen: anclar la rabia en geografía concreta, en territorio propio, en lo local antes que en lo universal. No es necesario saber qué pasó en Pelluhue para que la canción funcione, pero saber lo que pasó la hace más pesada. Esa capa de significado regionalista es uno de los sellos más valiosos de «Tierra Kemada».

«Zankudo» cierra el disco y es el track más sorprendente en términos de arquitectura: es el único que termina cayendo, que lleva su energía hacia abajo en lugar de mantenerse hasta el final. Hay algo deliberado en ese cierre — el zancudo como imagen, el insecto que molesta y que termina aplastado o que simplemente se va, que es quizás la metáfora más honesta que puede hacer un disco de punk sobre sí mismo. La música que irrita, que zumba en el oído, que no tiene la imponencia del metal ni la sofisticación del prog pero que está ahí, que sigue estando ahí, que no se va.

Veintiséis minutos, doce canciones, una ciudad del Maule que ahora tiene su registro sonoro, hace exactamente lo que tiene que hacer: decir lo que hay que decir, en el tiempo justo, sin pedir permiso. Para los lectores de Discordancia que no frecuentan el punk, esto es una puerta de entrada sin trampa: música que entienden con el cuerpo antes que con la cabeza. Para los que ya lo frecuentan, Kostra es una banda que conoce sus referencias y las usa bien. Cauquenes al frente.

«Tierra Kemada» está compuesto por:

  1. Espektador (2:13)
  2. Karetas (2:14)
  3. Kaña Moral (2:29)
  4. Kontinuar (2:19)
  5. Kárcel (1:45)
  6. Me Kiero Matar (1:52)
  7. Miseria Komún (2:41)
  8. Obedece (2:04)
  9. Para Ké (2:16)
  10. Pelluhue (2:17)
  11. Tierra Kemada (1:57)
  12. Zankudo (2:02)

Tiempo total: 26:16

Producción: Leo Méndez — KM7 Records, Cauquenes
Origen: Cauquenes, Región del Maule, Chile
Año: 2025
Género: Punk Rock
Instagram: https://www.instagram.com/kostrapunkrock
Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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