Hrönir lleva por nombre la banda a la ponemos atención con su EP 2025 titulado “Almazul”. Lee esta reseña publicada en nuestro webzine.
En el cuento de Borges, los hrönir son objetos que surgen de ser imaginados — duplicados imperfectos del mundo real, generados por la mente de quienes los buscan con demasiada convicción. No son copias. Son versiones. Tienen la forma de lo real pero una sustancia distinta, más densa, más extraña. La banda que eligió ese nombre sabe perfectamente lo que está haciendo.
Hrönir es, en palabras de ellos mismos, el proyecto que nació cuando Injerto — la «banda de metal bizarro» en la que los dos Andrés coincidían — se disolvió. Lo que era de esperar, dice su propia bio con una ironía tranquila, era que los dos Andrés formarían algo completamente diferente. Y así fue: de la rareza extrema del metal mutaron hacia el Prog Rock con tintes de Shoegaze y Electrónica, cantando en castellano, con títulos como «Silencios Esa Noche», «Uno Más Para El Olvido» y «Canción Para Mi Rabia». El EP se llama «Almazul» — una palabra que no existe en el diccionario, que el oído descompone en alma y azul y que la lengua castellana absorbe como si siempre hubiera estado ahí.
Para los lectores de Discordancia que llegan desde el Death o el Thrash y se preguntan qué hace esto aquí: la respuesta es que el Metal Extremo y el Shoegaze comparten más ADN del que parece a primera vista. Los mismos muros de sonido, la misma desaparición de la voz dentro de la textura, la misma voluntad de ahogar al oyente en frecuencias antes que sacudirlo con un riff. My Bloody Valentine y Meshuggah operan en universos distintos, pero hablan el mismo idioma de saturación total. Hrönir está en ese cruce, aunque desde el lado más melódico y menos pesado, con una electrónica que aparece como niebla en lugar de como máquina.
«Silencios Esa Noche» abre el EP con uno de los arranques más honestos que se pueden hacer en este tipo de música: casi nada. Un murmullo de textura que tarda más de veinte segundos en convertirse en canción. No es pereza compositiva — es declaración de principios. El Shoegaze entendió desde Slowdive y Ride que el silencio relativo al comienzo multiplica el impacto de lo que viene, y «Silencios Esa Noche» lo aplica con la naturalidad de quien lo tiene interiorizado. La canción construye en dos olas separadas — la primera alcanza su punto más alto alrededor del segundo minuto y medio, cae, y la segunda ola llega cerca del final con más fuerza que la primera. Es una estructura que imita el comportamiento del mar en el título: los silencios de esa noche no son un solo evento sino una secuencia que se repite.
«Uno Más Para El Olvido» es el track más claro en términos de arco dramático: intro suave, escalada hacia la mitad exacta de la canción, y desde ahí un descenso gradual que no es resignación sino conclusión. El título dice que alguien más se pierde entre los que ya no están — y la canción tiene esa forma, la del momento que empieza antes de que sepas que ya comenzó a terminar. El pico de energía en el minuto 2:10 es el más denso de los primeros tres tracks, el punto donde los dos Andrés decidieron poner todo el peso antes de dejar ir. Lo que sigue es tan importante como lo que vino antes: saber bajar sin que el final suene a fracaso es una habilidad compositiva que muchas bandas con el doble de años no han aprendido.
«Destello Rojo» es el track más largo del EP y el más complejo en su arquitectura. Donde los dos primeros construyen una sola ola, este construye dos — con una caída real entre ellas, un espacio donde la canción casi desaparece antes de volver con una segunda carga. La primera llega al minuto 2:50, la segunda al 4:30. Entre esas dos cimas hay un valle de dos minutos que en manos menos seguras sonaría a relleno y aquí suena a respiración necesaria. El destello rojo del título no es uno solo: son dos, separados por oscuridad. La producción en este track muestra mejor que en ningún otro la manera en que Hrönir maneja la electrónica — no como ornamento sino como capa estructural, algo que sostiene la melodía desde abajo sin que lo notes hasta que no está.
«Canción Para Mi Rabia» es el único track del EP que no hace el fade-in inicial. Arranca con energía desde el primer compás, sin aviso, sin preparación — lo cual después de tres canciones que todas empezaban desde el murmullo funciona como un puñetazo inesperado. No es un puñetazo de metal, no hay distorsión extrema ni blast beats, pero la densidad es inmediata y sostenida. La rabia del título es la emoción más desnuda del disco y la canción lo sabe: el único quiebre verdadero llega pasado el minuto 2:40, donde la energía cae dramáticamente antes de recomponerse y terminar con la misma fuerza con que entró. Es la rabia que se agota un momento antes de volver. Cualquiera que haya estado en ese estado la reconoce.
«Almazul» cierra el EP con la decisión más arriesgada y más acertada de los cinco tracks: guardar el pico máximo de todo el disco para el minuto cuatro de la última canción. Hay una caída profunda cerca del 1:40 — el punto más silencioso de esta pieza — después de la cual la canción reconstruye, capa sobre capa, hasta llegar a los últimos tres minutos donde el RMS alcanza el valor más alto del EP entero. Es el track título y lo merece: tiene la forma de algo que se gana, que no regala su centro hasta que el oyente demostró que está dispuesto a esperar. Almazul — alma y azul, luz que viene del fondo — termina donde debería terminar cualquier disco que se llame así: en el punto más alto, antes de apagarse despacio.
«Almazul» no es un EP de Metal y no va a sonar en las listas de los mismos lectores que escuchan Grave o Undercroft. Pero en Discordancia llevamos desde 1997 cubriendo lo que vale la pena cubrir, y esto vale la pena. Dos músicos con historia en lo extremo que decidieron buscar algo más difícil que la brutalidad — la delicadeza con estructura, la emoción con forma — y que lo encontraron en cinco canciones cantadas en español con un nombre sacado de Borges. No es poco.
«Almazul» está compuesto por:
- Silencios Esa Noche (5:27)
- Uno Más Para El Olvido (4:18)
- Destello Rojo (5:43)
- Canción Para Mi Rabia (4:16)
- Almazul (4:51)
Tiempo total: 24:37
Formación: Andrés & Andrés (ex-Injerto)
Origen: Chile
Género: Prog Rock / Shoegaze / Electrónica
Bandcamp: hronirmusic.bandcamp.com
Instagram: www.instagram.com/hronir_band




