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Beerhalla: «Las posibilidades de internacionalización para una banda independiente son limitadas»
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Beerhalla: «Las posibilidades de internacionalización para una banda independiente son limitadas»

Otra semana y otra banda entrevistada para la sección Tredecim Versus.

Beerhalla es la banda que, a través de su guitarrista Patricio Solar, se presenta en la lúgubre tribuna de la escritora y poetisa oscura Leonor “Demoniaca” Dinamarca en su nebuloso espacio Tredecim Versus.

1. ¿Cómo nace Beerhalla y qué circunstancias personales o musicales hicieron inevitable que la banda existiera?

Patricio Solar: Beerhalla nació de una idea de mi amigo Alejandro Bustamante, quien durante bastante tiempo estuvo insistiendo en la posibilidad de que armáramos un proyecto musical juntos.
Él tenía varias composiciones e ideas musicales que me iba mostrando, pero yo siempre postergaba la decisión. Hasta que llegó un momento en que empecé a entusiasmarme, porque veía que había bastante potencial en sus propuestas.
Además, con Alejandro nos une una amistad de muchos años. Compartimos bastante tiempo en la banda Steelrage, él como tecladista y yo como guitarrista. Por lo tanto, existía una relación musical y personal muy sólida.
Finalmente decidí aceptar su propuesta y comenzamos a buscar músicos para darle forma al proyecto. Afortunadamente, encontramos un grupo de personas que se entusiasmó, que creyó en la idea y que se involucró de verdad en su desarrollo.
Así fue como nació Beerhalla, a partir de una amistad, de las ganas de hacer música y de la convicción de que teníamos algo interesante que desarrollar juntos.

2. ¿Qué significa Beerhalla para ustedes más allá del nombre de una banda? Y ¿Qué representa esa palabra dentro de su imaginario?

PS: Cuando decidimos comenzar con el proyecto, uno de los primeros desafíos fue encontrarle un nombre. Y eso siempre es complicado, porque uno busca algo que sea atractivo, que tenga personalidad y que, de alguna manera, represente la identidad de la banda.
En esa época estábamos bastante entusiasmados con descubrir y probar nuevas cervezas. Había todo un movimiento en torno a las cervezas artesanales, que estaban muy de moda.
Un día, mientras compartíamos unas cervezas y conversábamos sobre el proyecto, surgió la idea de incorporar alguna referencia a la cerveza en el nombre. Nos parecía algo apropiado para una banda de rock.
Entonces pensamos en el Valhalla, el paraíso de los guerreros de la mitología nórdica, pero imaginado como una especie de paraíso de la cerveza. De esa combinación nació Beerhalla. Nos gustó inmediatamente porque tenía fuerza, algo de humor y una relación con ese espíritu de camaradería y celebración que siempre hemos asociado al rock.
Y la verdad es que, desde ese momento hasta hoy, sentimos que el nombre nos sigue representando bastante bien.

3. ¿Qué elementos consideran imprescindibles para que una canción pueda ser reconocida como Beerhalla?

PS: Desde el principio tuvimos bastante claro que nuestras canciones debían tener fuerza, energía y una identidad claramente vinculada al rock, pero siempre con un componente melódico muy importante.
Para nosotros, la melodía es fundamental, especialmente en las voces.
Si uno observa la trayectoria de Beerhalla, hemos tenido tres vocalistas: primero Cristian Brito, posteriormente Coke Salinas  y actualmente Eva Murgas. Los tres tienen algo en común: son cantantes con voces potentes, pero también con una gran capacidad melódica.
Esa es una característica que siempre hemos buscado.
Nos gustan las canciones intensas, con guitarras potentes, pero que también tengan melodías reconocibles y coros que el público pueda recordar y cantar.
Además, damos bastante importancia a los arreglos vocales. En nuestras grabaciones incorporamos segundas e incluso terceras voces, buscando enriquecer armónicamente las melodías.
Creo que esa combinación entre potencia, energía y melodía es uno de los elementos que mejor definen el sonido de Beerhalla.

4. ¿Cómo describirían la personalidad de la banda a alguien que jamás los ha escuchado?

PS: Diría, antes que cualquier otra cosa, que Beerhalla es una banda formada por personas que aman profundamente lo que hacen.
Nos gusta la música, nos gusta tocar y, sobre todo, disfrutamos muchísimo estar juntos sobre un escenario. Creo que eso se nota en nuestras presentaciones. Existe mucho compañerismo, camaradería y una muy buena relación entre nosotros. Y considero que eso es fundamental para cualquier banda: que sus integrantes sean compañeros, que exista amistad y que todos trabajen por objetivos comunes.
Cuando subimos al escenario, esa relación se refleja en nuestra manera de tocar y de interactuar. Nuestros conciertos suelen ser bastante dinámicos, con mucha energía y con una conexión muy directa con el público. Y algo que nos resulta especialmente gratificante es que, después de nuestras presentaciones, muchas personas destacan precisamente eso: la energía que transmitimos y lo mucho que disfrutamos tocando. Creo que esa es una buena manera de definir la personalidad de Beerhalla.

5. ¿Existe todavía una dimensión peligrosa o transgresora en el rock, o esa idea terminó convertida en una simple estética?

PS: Yo diría que no solamente el rock. Creo que el arte, y la música en particular, deben tener una dimensión transgresora. El arte tiene que ser un observador de su tiempo, pero también debe ser capaz de cuestionarlo y criticarlo. En Beerhalla abordamos distintas temáticas en nuestras canciones, pero muchas de ellas están relacionadas con situaciones contingentes, reflexiones sociales e incluso críticas políticas.Personalmente, no creo en un arte que no esté comprometido con su realidad.
Creo que un artista que se preocupa permanentemente de no incomodar, de no transgredir ninguna norma o de evitar cualquier crítica al poder termina renunciando a una parte esencial de su función como creador. Para mí, eso conduce a un arte mediocre. El rock nació precisamente con ese espíritu de rebeldía y cuestionamiento, y creo que no debería perderlo.
Por supuesto que existe una estética asociada al rock, pero si detrás de esa imagen no hay ideas, convicciones ni una mirada crítica del mundo, entonces nos estamos quedando solamente con la apariencia.

Beerhalla6. ¿Qué significa para ustedes hacer rock en el Chile actual y qué creen que todavía puede decir el rock que otros géneros no consiguen expresar?

PS: No creo que el rock sea el único género musical llamado a expresar una mirada crítica de la sociedad. Existen muchas otras músicas que también cumplen ese papel, aunque nosotros no necesariamente tengamos una relación tan cercana con ellas. Hay distintas expresiones musicales capaces de representar a la juventud, a las generaciones mayores y a diferentes sectores de la sociedad.
Sin embargo, creo que el rock tiene una característica muy particular: su permanencia en el tiempo. Estamos hablando de una música que lleva más de setenta años formando parte de la cultura popular. Por lo tanto, hace mucho tiempo dejó de ser simplemente una moda. Recuerdo haber escuchado alguna vez una frase que me parece muy interesante: que el rock es una especie de música folclórica del mundo.
Y creo que tiene bastante sentido, porque es una expresión musical que ha logrado instalarse en prácticamente todos los continentes y que representa a millones de personas de distintas generaciones. Para nosotros, el rock es precisamente eso: una forma de vida, una manera de entender la música y también una herramienta de comunicación.
Hemos elegido el rock como nuestro lenguaje, como nuestro canal de expresión y, por qué no decirlo, también como una vía de escape. Es la música con la que nos sentimos identificados y a través de la cual queremos comunicarnos con la gente.

7. ¿Cómo conviven dentro de la banda las influencias del pasado con la necesidad de construir un sonido propio y contemporáneo?

PS: Creo que todos los músicos tenemos referentes. La música no se construye desde cero. Uno crea a partir de lo que ha aprendido, de lo que ha escuchado y de toda esa música que ha amado a lo largo de su vida, tanto en el pasado como en el presente. Ese conjunto de experiencias va formando nuestro lenguaje musical. En Beerhalla, quienes participamos en la composición tenemos bastantes influencias en común, pero también existen diferencias. Y creo que esas diferencias son precisamente las que enriquecen nuestras canciones. Siempre hemos trabajado de manera colaborativa.
Alguien llega con una idea musical, la compartimos, comenzamos a desarrollarla, la evaluamos y reflexionamos sobre sus posibilidades. A veces la aprobamos, otras veces la dejamos para más adelante y, en ocasiones, simplemente la descartamos. Ese ha sido nuestro método de trabajo durante toda la trayectoria de la banda.
Además, todos traemos una experiencia musical importante. En mi caso, he participado en Steelrage y Disorder. Gianfranco Ferrera ha sido parte de Disorder y también toca en Hefesto  y Enemigo. Alejandro Bustamante participó en Steelrage, Eva Murgas forma parte de Aysa y Eternal Thirst, y Luis “Poncho” García tocó con nosotros en Disoder y actualmente  en Barco de Brujos y Massacre.
Cada uno tiene una trayectoria, experiencias y aprendizajes que inevitablemente aparecen cuando comenzamos a trabajar en una composición. Creo que nuestro sonido propio se va construyendo justamente a partir de esa mezcla: nuestras influencias, nuestras experiencias y el trabajo colectivo.

8. De dónde nacen generalmente las canciones de Beerhalla: ¿de una idea musical, una experiencia, una imagen, una rabia o una historia? ¿Qué lugar ocupan la crudeza, la energía y la imperfección dentro de la música de Beerhalla?

PS: Nuestras canciones nacen de distintas fuentes de inspiración. No tenemos un único método para componer. Algunas comienzan con un riff de guitarra, otras con una idea instrumental y muchas nacen directamente de una melodía vocal. De hecho, varias de nuestras canciones han partido de una melodía cantada, incluso antes de que exista una letra. Simplemente aparece una idea melódica que nos parece interesante y comenzamos a desarrollarla.
Creo que esa forma de trabajar explica, en parte, la importancia que tienen las melodías vocales dentro de nuestro repertorio. Pero también hay otra fuente de inspiración muy importante: nuestras conversaciones. Somos personas bastante reflexivas y críticas respecto de la época en que vivimos. Conversamos mucho sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, sobre situaciones sociales, políticas y experiencias cotidianas. Muchas de esas conversaciones terminan transformándose en ideas para nuestras canciones.
Por lo tanto, una composición puede surgir de una imagen, de una experiencia, de una reflexión, de un riff o simplemente de una melodía.
Respecto de la energía y la crudeza, creo que forman parte naturalmente de nuestro lenguaje musical. Nos gusta que las canciones tengan fuerza y que transmitan emociones de manera directa, sin perder ese componente melódico que tanto nos identifica. La imperfección también puede formar parte de la energía y la autenticidad de una interpretación en vivo.

Beerhalla

9. ¿Qué buscan provocar en el público durante una presentación en vivo: identificación, energía, incomodidad, catarsis, celebración o algo completamente diferente?

PS: En realidad, buscamos provocar prácticamente todas esas sensaciones. Nosotros somos fanáticos de la música y del rock en particular. Nos encanta asistir a conciertos, ver bandas y disfrutar de presentaciones en vivo, no solamente de rock, sino también de otros estilos musicales.
Y sabemos perfectamente lo que significa estar entre el público y sentir que un músico logra transmitirte algo desde el escenario.Eso mismo es lo que nosotros queremos conseguir.
Si estamos interpretando una canción que expresa rabia, queremos que esa rabia también llegue al público. Si la canción tiene un contenido contestatario, nos interesa que genere reflexión. Y si estamos tocando una canción que invita a disfrutar, a liberarse o a hacer catarsis, esperamos que la gente también pueda vivir esa experiencia. No buscamos provocar una sola emoción.
Queremos que un concierto de Beerhalla tenga distintos momentos y que el público pueda experimentar diferentes sensaciones. En definitiva, que escuchar y ver a Beerhalla sea una experiencia que te mueva, que te provoque algo y que no te deje indiferente.

10. ¿Cuál es la importancia tiene el cuerpo, el ruido y el volumen en la experiencia de escuchar rock en vivo y por qué?

PS: El rock nació como una experiencia esencialmente ruidosa, potente y transgresora. Desde sus orígenes buscó provocar algo en las personas: una sensación de rebeldía, de liberación y, muchas veces, de verdadera catarsis. Por eso creo que el volumen, el ruido y la potencia son elementos fundamentales de su identidad.
Sin esas características, probablemente el rock no habría alcanzado la trascendencia que ha tenido durante tantas décadas en la música popular internacional. Hoy el rock forma parte de la vida de millones de personas y  cuando alguien asiste a un concierto, generalmente no busca solamente escuchar las canciones que conoce. Busca vivir una experiencia. Quiere sentir esa energía, dejarse llevar por el espectáculo y, muchas veces, salir por un momento de la rutina cotidiana.
Creo que un buen concierto tiene precisamente esa capacidad de generar una sensación de libertad y de conexión emocional. Y todo eso se construye a partir de muchos elementos: el volumen, la potencia de los instrumentos, las luces, la puesta en escena y, por supuesto, la actitud de los músicos. Es una experiencia que no solamente se escucha, sino que también se siente físicamente.

11. ¿Cuál ha sido hasta ahora el momento sobre un escenario que sienten que define mejor lo que Beerhalla quiere ser?

PS: Creo que cada momento sobre el escenario va construyendo la historia de Beerhalla. No necesariamente podría elegir una sola presentación como la más representativa, porque siento que cada concierto ha sido parte de nuestro crecimiento. Cada vez que subimos a un escenario tenemos la oportunidad de compartir con el público todo ese trabajo que realizamos durante los ensayos y las largas horas de composición. Y cada presentación nos permite ir consolidando nuestra identidad como banda.
Actualmente tenemos una formación bastante sólida y afianzada. Existe una muy buena relación entre los integrantes y sentimos que estamos atravesando una etapa importante de nuestro desarrollo. Además, cada vez estamos dedicando más tiempo, cariño y recursos a preparar nuestros conciertos. Queremos mejorar permanentemente el espectáculo y hacer que la experiencia de ver a Beerhalla sea cada vez más interesante y satisfactoria para el público.
Pero también hay algo que para nosotros es fundamental: disfrutar lo que hacemos. Estar sobre el escenario es probablemente lo que más nos gusta de formar parte de una banda. Y nuestra aspiración es que, con cada nuevo concierto, ese disfrute sea mayor, tanto para nosotros como para las personas que nos acompañan.

12. ¿Cómo ven actualmente la escena rock chilena y qué creen que le falta para recuperar una mayor capacidad de convocatoria y riesgo? ¿Creen que existe una verdadera comunidad entre las bandas chilenas o la escena continúa funcionando principalmente desde la individualidad?

PS: Creo que en Chile existe una escena musical muy amplia y diversa. Más que hablar de una sola escena, probablemente deberíamos hablar de varias escenas que conviven entre sí. Por lo menos en Santiago, que es donde nosotros desarrollamos principalmente nuestra actividad, hay una cantidad enorme de bandas y músicos trabajando en distintos proyectos. Además, muchos integrantes participan simultáneamente en más de una banda, lo que genera vínculos, colaboraciones y una circulación permanente de músicos entre diferentes proyectos.
También existen espacios muy interesantes para presentarse en vivo. Hay uno que siempre me gusta destacar, que es Mi Bar. Hemos tocado allí en varias oportunidades y creo que es un ejemplo de cómo debería funcionar un espacio dedicado a la música en vivo. El trato hacia los músicos es muy bueno, está bien ubicado y cuenta con instalaciones de buen nivel, que permiten presentarse en condiciones adecuadas tanto a bandas emergentes como a otras con mayor trayectoria.
Creo que ese tipo de espacios son fundamentales para fortalecer la escena.
Por supuesto, también existe una responsabilidad de las propias bandas. Tenemos que preocuparnos de ofrecer un buen espectáculo, de trabajar nuestra propuesta musical y de entregar una experiencia por la cual el público esté dispuesto a pagar una entrada. Eso requiere preparación, inversión, tiempo y bastante trabajo.
Muchas bandas comienzan cometiendo errores o tomando decisiones poco acertadas, pero creo que eso es parte del aprendizaje. La experiencia se va construyendo precisamente a partir de la práctica.
También debemos reconocer que Chile es un mercado relativamente pequeño y que las posibilidades de internacionalización para una banda independiente son limitadas. Sin embargo, hay grupos que han asumido ese desafío, que han invertido recursos y que están consiguiendo desarrollar sus carreras fuera del país. Por eso, mi visión de la escena chilena es bastante positiva.
Creo que aquí se puede hacer muy buena música y ofrecer espectáculos de gran nivel. Pero para conseguirlo es necesario trabajar con seriedad, proponerse objetivos y tener la convicción de que nuestras bandas pueden seguir creciendo.

Beerhalla

13. ¿Qué diferencias encuentran entre hacer música en Chile y hacerlo en otros lugares del mundo desde la perspectiva de una banda independiente?

PS: Es una pregunta difícil de responder, principalmente porque no he tenido la experiencia de desarrollar un proyecto musical fuera de Chile. Por lo tanto, sería poco serio de mi parte establecer comparaciones demasiado categóricas sobre realidades que no conozco directamente.
Generalmente, lo que conocemos de las escenas musicales extranjeras son las bandas que han alcanzado cierto reconocimiento, que tienen una trayectoria consolidada o que han conseguido proyectarse internacionalmente. Pero desconocemos cómo funciona realmente la escena underground en esos países, cómo trabajan las bandas emergentes y cuáles son sus dificultades cotidianas. Quizás esas realidades no sean tan distintas de la nuestra.
De todas maneras, tampoco creo que debamos estar permanentemente intentando imitar los modelos de trabajo que se desarrollan en otros lugares. Pienso que cada país y cada escena musical deben construir su propio camino, considerando sus características culturales, sus posibilidades y su realidad particular. Nosotros tenemos una identidad y una realidad determinadas en Chile, y debemos ser capaces de desarrollar nuestra música y nuestra escena a partir de ellas.
Por supuesto que podemos aprender de otras experiencias, tomar referencias e incorporar elementos que nos parezcan interesantes. Pero eso no significa copiar modelos externos. El rock tiene una característica maravillosa: es una música universal. Y precisamente por eso nos permite incorporar distintas influencias, mezclar ideas y fusionar referentes provenientes de diferentes lugares del mundo. Creo que ahí está una de sus mayores riquezas.

 

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