Un trabajo con una temática clara y especifica nos trae Immortuus con su disco debut “Shadow Over Wisborg”. Lee lo que hemos escrito sobre esta placa lanzada el pasado mes de junio.
En 1922, F.W. Murnau filmó «Nosferatu» con un presupuesto escaso, sin los derechos del libro de Bram Stoker, en locaciones reales de ciudades alemanas y eslovacas que hacían de Wisborg y los Cárpatos. La viuda de Stoker demandó y ganó — la sentencia ordenó destruir todas las copias de la película. Sobrevivió de todas formas. El vampiro que no debía existir existe hasta hoy, y su imagen — el Conde Orlok, elongado y silencioso, la sombra de uñas largas subiendo la escalera — es quizás el más influyente de toda la iconografía del horror en el cine. Hay algo justo en que cien años después una banda de Black Metal Chilena le dedique un disco completo. La inmortalidad tiene sus formas.
Immortuus es un one-man band. Detrás de todo lo que se escucha en «Shadow over Wisborg» está Daemoth, músico chileno con un curriculum de proyectos en el underground extremo local — Cathar Eclipse, Ad Finem Omnia, Sol Sistere — que en 2026 debuta bajo este nombre con un álbum de nueve canciones y cuarenta y cinco minutos dedicado íntegramente al film de Murnau. Cada track es una escena, un lugar, un momento de la película: el reino nocturno de Orlok, las puertas de Wisborg, el castillo sin luz, la travesía del ataúd por el Mar Negro, el reinado de la plaga, la mujer que espera el amanecer. El álbum sigue la narrativa de Nosferatu con la fidelidad de quien lo ha visto muchas veces y decidió que la única respuesta posible era hacerle una banda sonora de Black Metal.
El disco fue lanzado en formato físico bajo dos sellos: CD vía A Clockwork Apple Production y cassette vía AbArt Corruption — dos formatos que el underground black metal considera sagrados por razones que tienen más que ver con la ideología que con la calidad de reproducción. Lo que esto dice sobre el posicionamiento de Immortuus es claro: no está buscando masividad, está buscando el oyente que sabe lo que está escuchando y por qué lo está escuchando.
La referencia sonora que la crítica internacional sitúa para entender este disco es el Black Metal Vampírico finlandés con matices franceses — Mortifera, Mütiilation, Horna, la tradición que entendió que el vampiro es una metáfora perfecta para el black metal: lo no-muerto, lo que persiste más allá de lo que debería, lo que se alimenta de lo vivo para continuar. Black Metal Zine lo califica 10/10, señalando que Immortuus es uno de los mejores ejemplos de este subgénero de Black Metal Vampírico de alta calidad que ha escuchado en todo el año. Desde Scholomance en Francia hasta tiendas especializadas en Japón como Zero Dimensional Records, el disco ha circulado con la velocidad silenciosa que tienen las cosas que se recomiendan de oído en oído dentro de las redes correctas.
«In The Nightrealm of Orlok» abre el disco desde la oscuridad — los primeros diez segundos son literalmente el silencio antes de que algo entre, y lo que entra es tremolo y caja antes de que el oyente pueda ubicarse. No hay presentación, no hay construcción dramática: el reino nocturno de Orlok no anuncia su llegada. La canción oscila entre bloques de ataque y zonas de menor densidad que funcionan como los planos fijos de Murnau — el horror que espera, que no necesita moverse para inquietar. La caída final a los cuatro minutos veinte es el primer ejemplo de un patrón que va a repetirse en todo el disco: Immortuus no cierra sus canciones con un golpe sino con una disolución.
«At The Gates of Wisborg» arranca desde casi el silencio — el viajero que llega a una ciudad que aún no sabe lo que se le viene encima — y «Into The Mountains» tiene su momento más inquietante en una caída profunda a los tres minutos veinte que dura casi medio minuto antes de recuperarse, exactamente el tiempo que tarda Hutter en entender que el carruaje que lo lleva al castillo no es conducido por ningún hombre visible. «The Lightless Castle» es quizás el track más uniforme en su densidad interna, el que más se sostiene sin grandes variaciones — cuatro minutos y medio de una sola textura oscura que es exactamente la experiencia de caminar por las habitaciones del castillo de Orlok en mitad de la noche.
«Blood in the House of Graves» abre con una caída inmediata en el minuto cuarenta antes de construir hacia el bloque más sostenido del track — y es aquí donde el disco muestra con más claridad la coherencia conceptual de Daemoth: la sangre en la casa de las tumbas no es violencia inmediata sino descubrimiento, y la música lo procesa como tal. «Coffins Across the Black Sea» es el track más cinematográfico del disco, el que más varía su perfil interno: abre con fuerza, sostiene, cae en un valle de tres cuartos de minuto alrededor de los 3:40 — la travesía en la que el barco se queda sin tripulación mientras la carga en la bodega actúa por las noches — y cierra desvaneciéndose en sus últimos minutos. El barco que llega a puerto sin nadie vivo que lo guíe.
«The Reign of the Plague» es el track con el rango dinámico más comprimido del disco, el más plano en su energía — y eso tiene su lógica: la plaga no llega en olas sino como un estado permanente que no sube ni baja, que simplemente está. «She Who Waits for Dawn» tiene el mayor rango dinámico del álbum entero, con una caída tan pronunciada en los últimos treinta segundos que la canción casi desaparece antes de terminar. Ellen Hutter esperando el amanecer con Orlok a su lado, sabiendo que la única manera de destruirlo es entregarse a él hasta que la luz los encuentre. La música hace exactamente lo que la escena hace: se desvanece antes de que pueda completarse.
«Ashes at First Light» cierra el disco comenzando desde el silencio — el amanecer después de que todo terminó — y construyendo hacia algo que nunca llega a ser un clímax sino una presencia. Cuatro minutos veintinueve segundos que son el epílogo de una historia que el oyente ya conoce pero que, de alguna manera, escuchada así, pesa de manera diferente. Las cenizas al primer rayo de luz. El conde que no sobrevivió la mañana pero que sobrevivió el siglo.
«Shadow over Wisborg» es un debut que tiene la solidez de alguien con años de oficio detrás y la claridad conceptual de quien llevaba tiempo con esta idea en la cabeza esperando el momento correcto para ejecutarla. Daemoth construyó un disco que funciona tanto como Black Metal puro como como objeto narrativo — se puede escuchar por los riffs y los blasts, o se puede escuchar siguiendo la película track por track, y en ambos casos el resultado es el mismo: cuarenta y cinco minutos que no piden luz.
«Shadow over Wisborg» está compuesto por:
- In The Nightrealm of Orlok (4:36)
- At The Gates of Wisborg (4:53)
- Into The Mountains (4:48)
- The Lightless Castle (4:32)
- Blood in the House of Graves (5:32)
- Coffins Across the Black Sea (5:39)
- The Reign of the Plague (5:08)
- She Who Waits for Dawn (5:37)
- Ashes at First Light (4:29)
Tiempo total: 45:17
Formación: Daemoth (todo)
Sellos: A Clockwork Apple Production (CD) / AbArt Corruption (cassette)
Origen: Chile
Año: 2026
Género: Vampiric Black Metal




