Reseña al disco 2025 de Abyssarium. Una placa intensa titulada «To Kill What's Above the Skies» y de la cual hablamos a continuación.
La portada lo dice antes de que suene una nota. Una pintura del siglo XIX —la Aparición de Gustave Moreau, Salomé frente a la cabeza decapitada del Bautista flotando en un halo de luz— enmarcada en un diseño que pertenece inequívocamente al extreme metal: logo derramado en dorado sucio sobre negro, título en letras de lápida. La decisión no es gratuita. Hay algo en esa imagen —una cabeza sagrada cortada exhibida como trofeo, adorada y execrada al mismo tiempo— que anticipa el temperamento de todo lo que viene después. Abyssarium no está hablando de lo que hay arriba de los cielos para rendirle homenaje. Está hablando de eso para matarlo.
Abyssarium es una banda chilena formada por Darío Núñez (voz y guitarra), Camilo Donoso (guitarra y coros), Martín Pincheira (bajo y coros) y Paulo Campos (batería). «To Kill What's Above the Skies» es su álbum debut de larga duración, publicado de manera completamente independiente el 21 de diciembre de 2025. Casi cincuenta y cinco minutos distribuidos en trece tracks de Technical Death/Thrash Metal que la banda construyó sin sello, sin distribuidora y sin red de contención. Solo la música y la convicción de que valía la pena hacerla.
Para quien no habita el territorio donde el Death Metal técnico y el Thrash se interceptan: el género tiene coordenadas precisas. La velocidad y la agresividad política del Thrash, la densidad y la brutalidad vocal del Death, y sobre eso un tecnicismo que no busca la demostración de virtuosismo por sí misma, sino que usa la complejidad como lenguaje. Los referentes de Abyssarium son reconocibles en cada decisión del disco: los suecos Merciless —ignorados en su época, reivindicados décadas después—, los norteamericanos Possessed —que inventaron el Death Metal antes de que se llamara así—, los suizos Messiah, que mezclaron estas mismas corrientes en los 80 sin que nadie se los pidiera. Abyssarium opera en esa herencia, pero no se limita a reproducirla.
«Hypocrisy (Intro)» 37 segundos de una invitación que es tensión acumulada antes de que algo se rompa. Cuando termina, «Addicted to Lies» entra sin negociación: tres minutos diecisiete segundos que establecen el modo del álbum antes de que el oído tenga tiempo de orientarse. El bajo de Pincheira se escucha desde el primer compás, lo cual no es un dato menor —en grabaciones autogestionadas de extreme metal el bajo es el primer instrumento en desaparecer bajo el peso de las guitarras, y aquí no desaparece. Esa decisión de mezcla tiñe todo el disco con una profundidad que lo distingue del promedio del underground local.
«Fear» y «Mental Madness» son los dos tracks más largos del álbum —cinco minutos tres segundos y cinco minutos treinta y un segundos respectivamente— y son también donde el tecnicismo de la banda se despliega con mayor amplitud. «Fear» tiene el segundo RMS más alto del disco, lo que en términos de densidad de energía promedio lo ubica como una de las piezas más sostenidamente intensas. «Mental Madness» es el track más largo y también el que más varía su dinámica interna: hay pasajes donde el tempo cae antes de volver a la velocidad, donde una guitarra líder de Juan Pablo corta sobre el ritmo base como un cirujano trabajando sobre un campo en movimiento. Los solos de este disco son técnicos sin ser exhibicionistas, lo que es una distinción que importa: la técnica al servicio de la tensión, no al servicio del aplauso.
«Witness of the Uneven» Es el track que un productor externo habría señalado como el single, si el concepto de single tuviera sentido en este contexto y tiene el RMS más alto del álbum entero, ¡todo un hit! … «Kill the Pedophile» viene inmediatamente después con un título que no es provocación vacía sino declaración directa, sin eufemismo ni metáfora: en un disco que habla de hipocresía, mentira, codicia, falsa moralidad y predicadores de la droga, el pedófilo es una figura más en el catálogo de poderes que el disco busca nombrar y destruir. El thrash siempre fue un género de acusaciones directas. Abyssarium no se desvía de esa tradición.
«The Eyes of Death» y «Out of Greed» forman el núcleo central del segundo bloque del álbum y es lo más dinámico de la mitad del álbum, con variaciones internas que lo convierten en la pieza más respirada de esta sección, se agradecen temas así en discos pesados y largos. El segundo, «Out of Greed», es el más breve después del intro —tres minutos treinta y cinco segundos— y opera como el punto de mayor concentración del disco: lo que tiene que decir lo dice sin extensión. La codicia como tema no necesita elaboración en un disco que ya la nombró desde el primer riff.
«Preacher of the Drug» tiene el RMS más bajo del álbum entero —la pista que más oscila, que más contrasta sus picos con sus valles—, lo que en términos musicales se traduce en que es el track que más espacio interno tiene, el más dinámico en el sentido literal del término. Cuatro minutos cuarenta y cinco segundos donde la imagen del predicador de la droga se despliega sobre una construcción que usa el contraste como argumento, bajo y profundo. «Circle of Vultures» y «The Puppeteer» completan la recta final del álbum, los buitres en círculo y el titiritero son la misma imagen vista desde dos ángulos. El poder que espera y el poder que mueve los hilos. Abyssarium entiende que estas figuras pertenecen al mismo ecosistema.
«False Morality» la hipocresía del primer track, la mentira del segundo, la moralidad falsa del penúltimo— como si el álbum hubiera trazado un círculo, todo un concepto bien planteado y elaborado con esmero. El cierre con «To Kill What's Above the Skies» la canción que da nombre al disco— tiene la arquitectura de un manifiesto que se cumple a sí mismo: el título no es una amenaza abstracta, es el resumen de todo lo anterior. Todo lo que fue nombrado en los doce tracks previos —la hipocresía, la adicción a la mentira, el miedo, la demencia, la codicia, la muerte, los buitres, los titiriteros, la falsa moralidad— pertenece a lo que está arriba de los cielos. Y el disco entero ha sido el proceso de matarlo.
«To Kill What's Above the Skies» es un debut que tiene las marcas de una banda que tardó lo que tenía que tardar en grabar, que no salió antes de estar lista. Cincuenta y cuatro minutos son muchos para un álbum debut, pero, es lo necesitaban para entrar como querían y decir lo que querían, para hacer esta reseña leí otras críticas, que lo tildaban de “demasiado largo” y para ser sincero me tomó tiempo escucharlo bien completo, pero, es un álbum circular, que hace un viaje y dura lo que tiene que durar.
«To Kill What's Above the Skies» está compuesto por:
- Hypocrisy (Intro) (0:37)
- Addicted to Lies (3:17)
- Fear (5:03)
- Mental Madness (5:31)
- Witness of the Uneven (5:25)
- Kill the Pedophile (4:49)
- The Eyes of Death (4:28)
- Out of Greed (3:35)
- Preacher of the Drug (4:45)
- Circle of Vultures (4:35)
- The Puppeteer (4:34)
- False Morality (3:52)
- To Kill What's Above the Skies (4:15)
Tiempo total: 54:52
Formación:
- Darío Núñez (voz, guitarra)
- Camilo Donoso (guitarra, coros)
- Martín Pincheira (bajo, coros)
- Paulo Campos (batería)
Publicación: Independiente
Origen: Chile
Año: 2025
Género: Technical Death/Thrash Metal
Mail:
Bandcamp: https://abyssarium.bandcamp.com
Instagram: https://www.instagram.com/abyssarium.band




